"Invierte en todo aquello que un naufragio no pueda arrebatarte"
Proverbio
Felicidad Saludable y Global
Mar20

Felicidad Saludable y Global

Robert Kennedy dijo el 18 de marzo de 1968:   “El Producto Nacional Bruto no tiene en cuenta la salud de nuestros hijos, la calidad de su educación, o el disfrute en sus juegos. No incluye la belleza de nuestra poesía o la fortaleza de nuestros matrimonios; la inteligencia de nuestro debate público o la integridad de nuestros funcionarios. No mide ni nuestro ingenio ni nuestra valentía; ni nuestra sabiduría ni lo que aprendemos; ni nuestra compasión ni nuestra entrega a nuestro país; en resumen, lo mide todo, excepto aquello que hace que la vida merezca la pena”. III Día Internacional de la Felicidad La anterior reflexión está en sintonía con el sentir que enmarca la tercera celebración del día 20 de Marzo como Día Internacional de la Felicidad desde que fuese declarado así el 12 de Julio de 2012 por la Asamblea General de la ONU en la resolución 66/281. Su cometido fundamental es reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno así como reconocer la necesidad de aplicar al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos. Para la ONU, la búsqueda de la felicidad es una meta fundamental. Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, declaró que el mundo necesita “un nuevo paradigma económico” que reconozca “la paridad de los tres pilares del desarrollo sostenible”, el social, el económico y el medioambiental porque “juntos definen nuestra felicidad global”. Dicha declaración la realizó durante los encuentros que se llevaron a cabo en la Asamblea General por iniciativa de Bután, un país que reconoce la supremacía de la felicidad nacional por encima de los ingresos nacionales desde principios de los 70, cuando adoptó el concepto de Índice de Felicidad Nacional Bruta para sustituir al más tradicional Producto Interior Bruto (PIB). La Psicología Positiva y la felicidad de las naciones. Carmelo Vázquez, referente nacional en el estudio de la Psicología Positiva, defiende que “hablar de la felicidad de una nación es un modo retórico de referirse a algo más concreto y tangible: la felicidad de los habitantes de esa nación”. Y añade, “no hay modo de medir la satisfacción de las naciones si no es a través de lo que indican los propios ciudadanos”. Recoge las propuestas que en los últimos 30 años se han venido aportando desde diversos foros económicos, sociales y políticos como nuevos indicadores objetivos que puedan servir de alternativa al PIB y medidas similares. Estos nuevos indicadores a veces intentan conjugar...

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¡Haz que pase!
Ene28

¡Haz que pase!

A veces, más que por auténtica convicción, porque “toca”, pensamos en cambiar hábitos, en especial a principios de año, sin más implicación. Como cabe esperar, en cuanto pasan unas semanas, cuando no antes, abandonamos la idea. Queremos tener vidas felices y significativas, sin embargo, no siempre nos decidimos a invertir el tiempo, la dedicación y los recursos necesarios para conseguirlo. Pero ¿es saludable perseguir y cumplir metas? ¿Qué relación tiene con disfrutar de una buena salud? ¿Qué hacen diferente o qué características tienen las personas que consiguen que lo que desean pase? Y, lo más importante, ¿podemos aprender de ellas? Veamos algunos datos que la Psicología nos aporta al respecto. La importancia de saber elegir y cumplir metas para la salud Cada vez contamos con una mayor evidencia empírica que relaciona el grado en que cumplimos nuestras metas u objetivos personales con el bienestar que experimentamos. Y es que los logros personales son una vía para aumentar nuestro bienestar. Según los datos existentes podemos extraer las siguientes recomendaciones: 1. Cree en ti. Partiendo del Modelo social-cognitivo de Albert Bandura, 1989, y de su Teoría de la autoeficacia, 1997, las personas consiguen su bienestar como consecuencia del logro de sus objetivos personales, los cuales dependen de sus creencias de auto-eficacia. Bandura defiende que, “creer en uno mismo no necesariamente asegura el éxito, pero no creer en uno mismo sin duda lleva al fracaso”. La autoeficacia influye reduciendo estados de afecto negativo y aumentando los de afecto positivo. La motivación y la acción humanas están reguladas por las creencias de control que implican 3 tipos de expectativas:   Expectativas de situación-resultado. Las consecuencias se producen por sucesos ambientales independientemente de la acción personal. Expectativas de acción-resultado. El resultado es consecuencia de la acción personal. Autoeficacia percibida. Referida a la confianza de la persona en sus capacidades para realizar las acciones necesarias con las que alcanzar un resultado deseado. Las creencias de autoeficacia influyen sobre cualquier proceso de cambio personal de ahí su importancia para alcanzar metas. 2. Elige objetivos autoconcordantes.  Según el Modelo de autoconcordancia de Sheldon y Elliot, 1999, las personas pueden elegir o no objetivos que representen adecuadamente sus valores más profundos y sus intereses más duraderos. Distingue entre: Objetivos autoconcordantes. Objetivos buscados por motivaciones intrínsecas o por convicciones con las que la persona se identifica. Estos objetivos tienden a mostrar un locus de causalidad interno, es decir, se sienten como el resultado de una elección propia. Objetivos no-autoconcordantes. Objetivos que proceden del control externo, perseguidos por razones externas o por normas introyectadas, caracterizándose por producir ansiedad y culpa, y por proceder de regiones no integradas del self, es decir, se sienten como una elección ajena. Los primeros representan mejor el estado y los procesos...

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Momentos mejor que Cosas
Dic20

Momentos mejor que Cosas

  Llegan las fiestas navideñas y con ellas un tiempo que ha ido adquiriendo un mayor sentido consumista, nos guste o no, y que nos lleva a plantearnos qué regalar esta Navidad a las personas que más queremos. Por supuesto, no es obligatorio hacer regalos pero, si decides hacerlos, ¿qué sabe la Psicología al respecto? ¿Podemos utilizar los resultados de sus investigaciones para hacer mejores regalos? Analicemos algunas cuestiones para valorar este tema.  ¿Qué nos hace más felices tener o hacer? Sonja Lyubomirsky, referente internacional en Psicología Positiva, llegó a la conclusión de que aproximadamente el 50% de nuestra felicidad está determinada por nuestros genes, el 10% por las circunstancias de la vida y, el 40% restante depende de nuestras actividades diarias intencionadas para ser más felices. Según este dato debemos tener en cuenta que hay que hacer más que tener. En 2003, Leav van Boven de la Universidad de Colorado y Thomas Gilovich de la Universidad de Cornell, hicieron un estudio en el que evaluaron la felicidad de los participantes según sus experiencias al hacer actividades como ir al cine, al teatro, hacer un viaje, etc. o la experiencia de comprar objetos como equipos de música, joyas, ropa, etc. Los resultados fueron: Da más felicidad hacer que tener. Recordar algo que hemos hecho nos aporta más bienestar que recordar algo que hemos comprado. Escuchar a alguien hablar de algo que ha realizado nos hace más felices que escuchar a alguien que habla de algo que ha comprado.  ¿Qué nos aportan las experiencias? Para Ryan Howell, profesor de psicología de la Universidad Estatal de San Francisco y uno de los investigadores que más ha estudiado la relación entre felicidad y consumo, comprar experiencias, a diferencia de objetos, aumenta la sensación de bienestar, vitalidad y conexión social. Según los resultados de diferentes estudios que han analizado esta cuestión sabemos que: Las experiencias favorecen la conexión con los demás. De acuerdo con la mencionada investigación de la Universidad de Colorado, dos desconocidos pueden disfrutar mucho más de una conversación acerca de una experiencia que hayan vivido, que de un objeto que hayan comprado. Nos arrepentimos menos de comprar experiencias que de comprar cosas. Esta fue la conclusión del citado estudio de la Universidad de Cornell en el que el 80% expresaron no arrepentirse de haber realizado un viaje frente a casi el 50% que se arrepintió de haberse comprado alguna cosa. Conforman nuestra identidad. Con las experiencias vamos construyendo nuestra historia personal, enriquecen nuestra vida y son únicas, lo que las hace todavía más valiosas. Tienen valores añadidos. Tendemos a valorarlas más a medida que pasa el tiempo, mientras que los objetos pierden valor en...

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Éxito ante la Adversidad
Nov20

Éxito ante la Adversidad

  La vida no es un camino de rosas. La adversidad forma parte de la experiencia de estar vivo y existen momentos vitales en los que es necesario tolerar el dolor, aceptarlo, e incluso crecer psicológicamente a partir de él. Lo interesante es que tenemos datos, fruto de rigurosas investigaciones, que nos muestran que si bien algunas personas que experimentan situaciones traumáticas llegan a desarrollar trastornos, en la mayoría de los casos esto no es así, y en algunos incluso, son capaces de aprender y beneficiarse de tales experiencias. Comprendiendo el afrontamiento a la adversidad El interés por comprender cómo el ser humano hace frente a la adversidad siempre ha existido. En la actualidad podemos encontrar dos enfoques a la hora de comprender esta experiencia: 1. La aproximación convencional de los modelos patogénicos de la salud que, según Bonanno, 2004, pone el foco de atención en los efectos negativos de dichas experiencias, concretamente en el desarrollo del trastorno por estrés postraumático (TEPT) o sintomatología asociada. Este enfoque considera la reacción patológica como la forma normal de responder a los sucesos traumáticos. Sus defensores llegaron incluso a estigmatizar a las personas que no mostraban estas reacciones negativas asumiendo que en esos casos sufrían de raras y disfuncionales patologías.  Concibe a la persona que sufre una experiencia traumática como una víctima que potencialmente desarrollará una patología. Según Gillham y Seligman, 1999; y Seligman y Csikszentmihalyi, 2000, poniendo el foco de atención en lo negativo se ha desarrollado una “cultura de la victimología” que ha llevado a asumir una visión pesimista de la naturaleza humana con 2 ideas erróneas de partida: El trauma siempre conlleva grave daño. El daño siempre refleja la presencia de trauma. 2. La aproximación más optimista de la psicología positiva, que entiende que la persona es activa y fuerte, y que tiene una capacidad natural de resistir y rehacerse ante la adversidad. Sin negar que esta experiencia es una de las más duras a las que se enfrenta el ser humano, supone una oportunidad para tomar conciencia y reestructurar la forma de entender el mundo, un momento idóneo para construir nuevos sistemas de valores. Así, según Pan y Chan, 2007, hemos pasado de una visión tradicional de la adversidad asociada a la psicopatología, a una nueva visión de la adversidad asociada a la posibilidad de adaptación exitosa. Rompiendo mitos  En el campo de la salud mental, Avia y Vázquez, 1999, destacan que es habitual la presencia de ideas preconcebidas acerca de cómo reaccionan las personas ante determinadas situaciones, basadas generalmente en prejuicios y estereotipos y no en hechos y datos comprobados. Ejemplo de ello es la creencia de que la depresión...

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La Felicidad como Hábito
Sep19

La Felicidad como Hábito

Fue el psicólogo norteamericano Michael W. Fordyce (1977, 1983) quien realizó los primeros estudios sobre una intervención dirigida al incremento del bienestar. Concluyó que se requería de una actividad intencional sostenida para alcanzar aumentos en la felicidad, y que se necesitaba práctica más que información para lograrlo. Sin embargo, sus estudios pasaron desapercibidos a pesar de poner de manifiesto que el bienestar es “educable” (Fordyce, 1997). En este sentido podemos entender la felicidad como hábito.  No fue hasta finales de los años 90 cuando la Psicología abandona su mayoritario foco de interés en lo psicopatológico y comienza a estudiar el funcionamiento óptimo personal, las experiencias positivas, las fortalezas psicológicas y, en definitiva, lo positivo que se asocia al bienestar y al fortalecimiento de las personas, los grupos y la comunidad, dando lugar al nacimiento de una floreciente y fructífera rama: la Psicología Positiva. Este hecho ha favorecido el estudio científico de la felicidad, llamada de manera más rigurosa bienestar psicológico.    Pero ¿es interesante tratar de ser feliz? A la vista de los datos que muestran las investigaciones, por supuesto que lo es. Ser feliz está asociado a multitud de efectos beneficiosos: mejor salud, mejor integración social, mejor rendimiento laboral o mayor tendencia al altruismo. Concretamente, el afecto positivo tiene efectos en distintos niveles. A nivel interpersonal: el juicio hacia uno mismo y hacia los demás es más positivo, reduce la defensividad, se favorecen conductas altruistas. A nivel cognitivo: amplía el campo visual, genera un pensamiento más flexible y creativo, permite codificar y recuperar mejor recuerdos positivos. A nivel físico: mejora el sistema inmunitario, previene enfermedades, acelera la recuperación y aumenta la longevidad. A nivel emocional: reduce las dudas, permite contrarrestar afectos negativos, favorece el desarrollo emocional y la resistencia a las adversidades (Vázquez, Hervás y Ho, 2006). Martin Seligman psicólogo precursor clave de la Psicología Positiva y uno de los más influyentes y citados de la historia reciente de la Psicología (Gilham 2000), dice: “la verdadera felicidad deriva de la identificación y el cultivo de las fortalezas más importantes de la persona y de su uso cotidiano en el trabajo, el amor, el ocio y la educación de los hijos”. Y es que las fortalezas y recursos psicológicos son características positivas de la personalidad que todo el mundo tiene, y factores de protección contra la adversidad y el infortunio. Cada persona destaca en unas fortalezas y conocerlas es una vía para potenciarlas, disfrutarlas e incrementar el bienestar en el día a día.   ¿Podemos cultivar, educar o entrenar la felicidad? Cada vez tenemos más evidencias científicas de que es posible. En base a su investigación, Sonja Lyubomirsky (2005), referente internacional en Psicología Positiva, llegó a la conclusión de que...

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Amabilidad para Colorear el Mundo
Ago31

Amabilidad para Colorear el Mundo

Ser amable y generoso tiene una importante dimensión moral de la que no tenemos dudas. La religión y la filosofía han dado muestras de ello. Lo que la investigación científica ha aportado recientemente es la prueba de que practicar la amabilidad es bueno para el que la recibe, para el que la practica y también para el que es testigo de ella. Mostrar amabilidad genera emociones positivas en uno mismo y en los demás, y mejora la salud física y mental. Una ventaja considerable de la amabilidad es la influencia que tiene en la autopercepción. M.C. Clark sostiene que los actos amables incluso favorecen la sensación de que nuestra vida tiene sentido y valor. Un estudio publicado en la revista Emotion por la Asociación Americana de Psicología señala que realizar actos de generosidad puede ayudar a las personas con ansiedad a sentirse más auténticas y seguras de sí mismas. Un detalle, una sonrisa, atender las necesidades de alguien o prestarle ayuda pueden ser actos sencillos que, sin embargo, generen un gran impacto en el bienestar propio y de los demás. Haz la prueba. Cede el paso cuando vas conduciendo, sostén la puerta del ascensor cuando veas a tus vecinos cargados con las bolsas de la compra, sonríe cuando des los buenos días a las personas con las que te relacionas. Trata de aportar un momento de amabilidad a los demás con tu presencia y notarás su efecto. Los preadolescentes son más felices cuando actúan con amabilidad, según sugiere una investigación reciente que estudió a chicos y chicas de 9 a 12 años de edad, y que consiste en una comparación realizada durante 4 semanas entre los niños que trataron a alguien con amabilidad y los que simplemente visitaron unos cuantos lugares agradables. Los niños más amables no solamente dijeron que eran más felices al final de estudio, sino que era más probable que sus compañeros quisieran pasar más tiempo con ellos que con los del otro grupo. “Los hallazgos sugieren que una actividad prosocial sencilla y relativamente breve puede incrementar el vínculo entre los compañeros de clase”, según la autora del estudio, Kristin Layous, psicóloga e investigadora de la Universidad de California. Sonja Lyubomirsky, investigadora, experta, profesora de la Universidad de California en Riverside, EEUU, y referente internacional en el ámbito de la Psicología Positiva, nos aconseja cómo poner en práctica nuestra amabilidad: Elige un día de la semana para ser amable. Los resultados de sus estudios demuestran que los mayores aumentos en felicidad los tuvieron los sujetos que eligieron un día de la semana, y ese día, hicieron un gran acto amable nuevo y especial, que les sacaba de su...

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