"Invierte en todo aquello que un naufragio no pueda arrebatarte"
Proverbio
Fluir: la Felicidad como Flujo
Jun30

Fluir: la Felicidad como Flujo

Un año más llegó el verano. Un tiempo de calor, de más horas de luz, de reencuentros con familiares y amigos, de días de playa, de naturaleza, de no madrugar, o al menos de no tener que hacerlo por motivos laborales. Pero sobre todo, llegó un tiempo en el que disfrutar de las vacaciones, de más ocio y tiempo libre que, sin embargo, no siempre conseguimos optimizar como nos gustaría. Vacaciones soñadas Si preguntamos a diferentes personas en qué consistirían sus vacaciones ideales seguro que reuniríamos un interesante abanico de propuestas. Pero existen un par de características clave en la mayoría de vacaciones soñadas. La búsqueda de la inactividad. Si preguntamos a personas estresadas sobre su idea de vacaciones soñadas, suele existir un denominador común que suele ser no hacer nada y versiones de no hacer nada del tipo: “Dedicarme a estar tranquilo/a”; “no preocuparme por nada y que me cuiden a mi”; “que me lo hagan todo: la comida, la ropa, limpiar la casa y yo, a mi aire”, “estar tumbado/a, con mi aire acondicionado puesto, viendo el día pasar y sin obligaciones”. Y no es raro. En nuestra cultura de vida rápida y estresada ha ido ganando adeptos la idea de relajarse equiparándola a la imagen de “no hacer nada”, quizá como una forma de compensar la necesidad de tranquilidad y de bienestar de quienes viven con estrés. La búsqueda del placer. Otra idea generalizada es que las experiencias que mejoran la vida son las que te llevan a experimentar placer: la buena comida, el sexo y todas las comodidades que podemos comprar con dinero como viajar a lugares exóticos, lujos caros, pero también planes más modestos, como una tarde tranquila tumbados frente al mar, tomando un refresco. Estudios sobre felicidad En cuanto a la inactividad, los resultados obtenidos en los estudios sobre felicidad no se corresponden con esta imagen de inacción y pasividad de el “no hacer nada”. Si tienes dudas, prueba a estar sin hacer nada durante horas a ver cuánto tardas en dejar de sentir bienestar. La realidad es que hasta relajarse y desconectar requiere muchas veces de disciplina, habilidades y práctica.  En cuanto al placer, no cabe duda de que es un componente importante para la calidad de vida de cualquiera, pero por sí mismo no trae la felicidad, al menos no una felicidad duradera. Sabemos que sentir placer está limitado por un fenómeno de adaptación hedónica o habituación por el que nos habituamos rápidamente a las emociones positivas y porque el nivel de emocionalidad positiva es más o menos fijo y tiene poca probabilidad de cambio (Lyubomirsky, 2007), pues está muy ligado a la personalidad y...

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Gratitud para ser más Feliz
Jun09

Gratitud para ser más Feliz

Sonja Lyubomirsky, profesora de psicología de la Universidad de California, EEUU, y uno de los grandes referentes internacionales en el estudio de la felicidad, nos propone practicar la gratitud para así transformar en positivo nuestra forma de pensar sobre nuestra vida. Practicar la gratitud supone centrarnos en el presente, en apreciar nuestra vida como es, aquí y ahora. Es mucho más que decir “gracias”. Las últimas investigaciones han comenzado a mostrar sus múltiples ventajas: En estudios correlacionales. La gratitud se da a la vez que otras variables. Las personas que suelen estar agradecidas son relativamente más felices, tienen más energía, se sienten más optimistas y satisfechas con la vida, y dicen que experimentan emociones positivas con mayor frecuencia. Tienden a ser más amables y a manifestar más empatía, a ser más espirituales y religiosas, más indulgentes y menos materialistas que las que están menos predispuestas a la gratitud. Cuanta más predisposición a la gratitud tenga una persona menos probabilidades tendrá de estar deprimida o preocupada, de sentirse sola, envidiosa o neurótica. También muestran que mejora su salud diciendo que habían padecido menos síntomas físicos como dolores de cabeza, acné, tos o náuseas y dedicaron más tiempo a hacer ejercicio, tras mostrar gratitud. En estudios causales. La gratitud causa otras variables. Los días que las personas se esfuerzan por expresar gratitud experimentan más emociones positivas o sentimientos de interés, entusiasmo, alegría y orgullo, y es más probable que digan que han ayudado a alguien, que se sientan conectados con los demás y hasta que duerman bien durante más horas. Se ha demostrado que la gratitud mejora la salud mental y física. Aquellos participantes que dieron las gracias por lo que tenían con regularidad llegaron a ser más felices y manifestaron mayores incrementos en su nivel de felicidad entre antes y después de la intervención psicológica. Ahora bien, los resultados fueron más altos en los que manifestaron gratitud una vez por semana frente a los que debieron hacerlo 3 veces por semana, parece que a los primeros les sigue pareciendo una novedad la actividad y le siguen encontrando sentido a lo largo del tiempo. La investigación científica llega a una conclusión clara: serías más feliz si cultivaras una actitud de agradecimiento.  Sonja Lyubomirsky nos habla de 8 maneras en que la gratitud aumenta la felicidad: Pensar con gratitud ayuda a saborear las experiencias positivas de la vida. Si dedicamos tiempo a deleitarnos poniendo más atención a lo positivo que hay en nuestra vida aumentará nuestra sensación de placer y bienestar. Expresar gratitud refuerza la autoestima y el amor propio. Si prestas atención a lo que has conseguido en tu vida o a lo que...

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Elige Optimismo Inteligente
May24

Elige Optimismo Inteligente

Los contratiempos y problemas de la vida son inevitables. Sin embargo, la manera de responder ante ellos deja un espacio a la idiosincrasia y libertad individual, pudiendo reaccionar ante los mismos hechos con respuestas muy diferentes. Te contaré qué datos me llevan a decirte: elige optimismo inteligente. Decía Epicteto de Frigia “No son las cosas que nos suceden las que nos hacen sufrir o nos crean problemas, sino lo que nos decimos o pensamos de ellas”. En efecto, una cosa es el hecho objetivo que ocurre para todos/as y otra es la interpretación subjetiva de ese hecho, que es individual y que está mediatizada por tu historia personal, tu educación, la cultura a la que perteneces, tus gustos, capacidades, miedos, etc. Pero no basamos la Psicología en frases sino en datos contrastados y validados científicamente, como decía Carmelo Vázquez en su conferencia del reciente II Congreso de Psicología Positiva, al que tuve la suerte de asistir. Esta es la diferencia entre ser un científico del comportamiento humano y no serlo, o ser un filósofo, o un poeta. No obstante, los saberes muchas veces se tocan y complementan, y en ocasiones nos servimos de ellos como un medio para llegar a los demás, mientras seguimos aplicando el método hipotético deductivo, las técnicas de modificación de conducta, las teorías, los instrumentos, modelos de trabajo e intervención de mayor eficacia, calidad, utilidad y rigor científico, en favor de la salud y el bienestar de nuestros/as pacientes. Hoy en día, en especial por la crisis económica pero también por la crisis política, laboral, educativa, e incluso de valores personales que venimos atravesando, ser optimista está mal visto por muchos/as catalogando de ingenua, ilusa o utópica a la persona que afronta su vida siéndolo. También hay quienes ven el ser optimista como una virtud y se quedan fascinados ante la capacidad de otros/as de serlo. No obstante, si bien es cierto que actitudes optimistas, unidas a otros factores, han llevado a muchas personas en la actualidad a padecer situaciones de gran gravedad e inestabilidad personal, también lo es que nada tienen que ver con el optimismo inteligente que da título al libro en el que Maria Dolores Avia y Carmelo Vázquez, ambos catedráticos de psicología de la Universidad Complutense de Madrid, lo analizaron y al que me refiero aquí. El adjetivo inteligente le da el sentido que desde la ciencia se ha analizado y que la psicología defiende. Lo que no es Optimismo Inteligente: Ser optimista inteligente no es ver la vida de color de rosa, negando la realidad y pasando a la acción desde la ingenuidad, la irresponsabilidad y la alegría tonta. No consiste en ver el...

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“El Elefante Encadenado”: ¿Cuál es tu Estaca?
Abr09

“El Elefante Encadenado”: ¿Cuál es tu Estaca?

    ¿Hace cuánto tiempo te rendiste? ¿Desde cuándo no revisas tus esquemas, tus posibilidades reales de cambio? Puede que te sientas cansado/a de vivir de una manera que no te convence. ¿Qué harías si tuvieras una varita mágica y pudieras mejorar tu vida? Imagina una respuesta que no sea material. ¡Escríbela! ¿En qué consistirían los cambios que desearías con respecto a ti mismo/a? ¿Estás convencido/a de que no puedes hacerlo? Quizá te estás resignando. No renuncies a vivir mejor, no renuncies al bienestar y a la positividad saludable en tu día a día. ¡Inténtalo de nuevo! ¡Pide ayuda si es necesario!...

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Conservar la Esperanza
Abr02

Conservar la Esperanza

La esperanza es una de las 24 fortalezas que Martin Seligman y Christopher Peterson incluyen en el VIA, Cuestionario de Fortalezas Personales, dentro de la categoría denominada “Trascendencia”: fortalezas que forjan conexiones con la inmensidad del universo y proveen de significado la vida. La esperanza junto con el optimismo y la proyección en el futuro son fundamentales para vivir con ilusión por el futuro estando dispuestos a luchar por él, a esforzarnos por conseguir lo que está por venir. Las investigaciones revelan que las personas con más esperanza tienen menores índices de depresión y se sienten más satisfechos con su vida, tanto si se trata de jóvenes como de ancianos. También se ha visto que la esperanza nos ayuda a manejar el estrés. Un aspecto especialmente interesante de la esperanza es que se asocia fuertemente con el sentido de la vida, con creer que nuestra vida tiene significado y propósito. También han encontrado que la esperanza influye sobre la recuperación de los enfermos, en casos de personas que han sufrido quemaduras, que tienen artritis, fibromialgia y lesiones de la columna. Parece ser que las personas con mayores niveles de esperanza tienen más capacidad para tolerar el dolor (Rand y Cheavens, 2009). La esperanza tiene efectos similares entre los deportistas pues se ha visto que el nivel de esperanza de los atletas explica más de la mitad de su éxito en la pista. Incluso, en algunos casos, puede jugar un papel más importante que su habilidad natural para ese deporte (Curry, Snyder et al.1997). La esperanza se relaciona con muchos otros aspectos de nuestra vida, entre ellos la salud física y mental. Se ha visto que la gente que tiene altos niveles de esperanza tiende a manejar mejor las enfermedades, porque se informa mejor sobre su problema y se compromete más con el tratamiento y la prevención de éstas (Snyder, Feldman et al. 2000). Además de todos estos datos sabemos que podemos hacer actividades que nos lleven a aumentar nuestro nivel de...

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