"Invierte en todo aquello que un naufragio no pueda arrebatarte"
Proverbio
Amabilidad para Colorear el Mundo
Ago31

Amabilidad para Colorear el Mundo

Ser amable y generoso tiene una importante dimensión moral de la que no tenemos dudas. La religión y la filosofía han dado muestras de ello. Lo que la investigación científica ha aportado recientemente es la prueba de que practicar la amabilidad es bueno para el que la recibe, para el que la practica y también para el que es testigo de ella. Mostrar amabilidad genera emociones positivas en uno mismo y en los demás, y mejora la salud física y mental. Una ventaja considerable de la amabilidad es la influencia que tiene en la autopercepción. M.C. Clark sostiene que los actos amables incluso favorecen la sensación de que nuestra vida tiene sentido y valor. Un estudio publicado en la revista Emotion por la Asociación Americana de Psicología señala que realizar actos de generosidad puede ayudar a las personas con ansiedad a sentirse más auténticas y seguras de sí mismas. Un detalle, una sonrisa, atender las necesidades de alguien o prestarle ayuda pueden ser actos sencillos que, sin embargo, generen un gran impacto en el bienestar propio y de los demás. Haz la prueba. Cede el paso cuando vas conduciendo, sostén la puerta del ascensor cuando veas a tus vecinos cargados con las bolsas de la compra, sonríe cuando des los buenos días a las personas con las que te relacionas. Trata de aportar un momento de amabilidad a los demás con tu presencia y notarás su efecto. Los preadolescentes son más felices cuando actúan con amabilidad, según sugiere una investigación reciente que estudió a chicos y chicas de 9 a 12 años de edad, y que consiste en una comparación realizada durante 4 semanas entre los niños que trataron a alguien con amabilidad y los que simplemente visitaron unos cuantos lugares agradables. Los niños más amables no solamente dijeron que eran más felices al final de estudio, sino que era más probable que sus compañeros quisieran pasar más tiempo con ellos que con los del otro grupo. “Los hallazgos sugieren que una actividad prosocial sencilla y relativamente breve puede incrementar el vínculo entre los compañeros de clase”, según la autora del estudio, Kristin Layous, psicóloga e investigadora de la Universidad de California. Sonja Lyubomirsky, investigadora, experta, profesora de la Universidad de California en Riverside, EEUU, y referente internacional en el ámbito de la Psicología Positiva, nos aconseja cómo poner en práctica nuestra amabilidad: Elige un día de la semana para ser amable. Los resultados de sus estudios demuestran que los mayores aumentos en felicidad los tuvieron los sujetos que eligieron un día de la semana, y ese día, hicieron un gran acto amable nuevo y especial, que les sacaba de su...

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Tres Vías hacia la Felicidad
Jul17

Tres Vías hacia la Felicidad

Si hay una meta que nos une como personas es la de querer ser felices y que lo sean también las personas que más queremos y nos importan. Si cada uno de nosotros tratáramos de explicar qué nos hace felices encontraríamos aspectos comunes a lo que hace felices a los demás pero también diferencias en cuanto a poner el acento en unas cuestiones en detrimento de otras. Para Martin Seligman (2002), precursor fundamental de la Psicología Positiva, existen tres vías hacia la felicidad con las que alcanzar una vida plena: la vida placentera, la vida comprometida y la vida con significado. Veamos en qué consisten: 1. La Vida Placentera (Pleasant Life).  Esta vía responde a la idea más común extendida sobre la felicidad. La propuesta es del todo hedonista. Consiste en aumentar la cantidad de emociones positivas en el pasado, en el presente y en el futuro. Concretamente, en el presente, a través del savoring o saboreo que consiste, básicamente, en amplificar los sentidos prestando mayor atención a las sensaciones “saboreándolas”, de ahí el nombre, y la práctica de mindfulness o atención plena que es un estado mental de concentración que mejora conforme se practica o se entrena; focalizándonos en el pasado al cultivar la gratitud y el perdón;  y proyectándonos en el futuro a través de la esperanza y el optimismo.  Esta vía a la felicidad tiene dos limitaciones importantes: a) Que el nivel de emocionalidad positiva es más o menos fijo y tiene poca probabilidad de cambio (Lyobomirsky, 2007) pues está muy ligado a la personalidad y a los componentes genéticos heredables (entre un 40% a un 50%) y b) Que ocurre un fenómeno que se denomina adaptación hedónica o habituación por el que nos habituamos rápidamente a las emociones positivas. Claro que, visto en positivo, este fenómeno de adaptación hedónica operaría como un factor protector frente a las adversidades. 2. La Vida Comprometida (Engagement Life). El bienestar en esta vía se deriva de poner en práctica nuestras fortalezas personales, del compromiso con las tareas que facilitan nuestra capacidad de experimentar flow, entendido como flujo o fluidez. Se alcanza el estado de flow cuando una actividad nos absorbe y tenemos la sensación de que el tiempo se detiene. Podemos experimentar flow cuando practicamos nuestras actividades favoritas, tenemos un desafío que nos motiva a superarnos, leemos un libro o hablamos sobre un tema que nos apasiona. Para alcanzar ese estado, la tarea no puede ser ni muy aburrida, porque el estado de flow no se alcanza, ni muy estresante, porque el flow se pierde. Es una ecuación entre las habilidades personales y las características de la tarea. Si eres consciente de tus fortalezas personales al aplicarlas en una tarea concreta alcanzas esa conexión tan particular llamada compromiso o engagement. Es importante destacar que el estado de flow exige esfuerzo e implicación en la tarea que se realiza. 3. La Vida con Significado (Meaningfull...

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Fluir: la Felicidad como Flujo
Jun30

Fluir: la Felicidad como Flujo

Un año más llegó el verano. Un tiempo de calor, de más horas de luz, de reencuentros con familiares y amigos, de días de playa, de naturaleza, de no madrugar, o al menos de no tener que hacerlo por motivos laborales. Pero sobre todo, llegó un tiempo en el que disfrutar de las vacaciones, de más ocio y tiempo libre que, sin embargo, no siempre conseguimos optimizar como nos gustaría. Vacaciones soñadas Si preguntamos a diferentes personas en qué consistirían sus vacaciones ideales seguro que reuniríamos un interesante abanico de propuestas. Pero existen un par de características clave en la mayoría de vacaciones soñadas. La búsqueda de la inactividad. Si preguntamos a personas estresadas sobre su idea de vacaciones soñadas, suele existir un denominador común que suele ser no hacer nada y versiones de no hacer nada del tipo: “Dedicarme a estar tranquilo/a”; “no preocuparme por nada y que me cuiden a mi”; “que me lo hagan todo: la comida, la ropa, limpiar la casa y yo, a mi aire”, “estar tumbado/a, con mi aire acondicionado puesto, viendo el día pasar y sin obligaciones”. Y no es raro. En nuestra cultura de vida rápida y estresada ha ido ganando adeptos la idea de relajarse equiparándola a la imagen de “no hacer nada”, quizá como una forma de compensar la necesidad de tranquilidad y de bienestar de quienes viven con estrés. La búsqueda del placer. Otra idea generalizada es que las experiencias que mejoran la vida son las que te llevan a experimentar placer: la buena comida, el sexo y todas las comodidades que podemos comprar con dinero como viajar a lugares exóticos, lujos caros, pero también planes más modestos, como una tarde tranquila tumbados frente al mar, tomando un refresco. Estudios sobre felicidad En cuanto a la inactividad, los resultados obtenidos en los estudios sobre felicidad no se corresponden con esta imagen de inacción y pasividad de el “no hacer nada”. Si tienes dudas, prueba a estar sin hacer nada durante horas a ver cuánto tardas en dejar de sentir bienestar. La realidad es que hasta relajarse y desconectar requiere muchas veces de disciplina, habilidades y práctica.  En cuanto al placer, no cabe duda de que es un componente importante para la calidad de vida de cualquiera, pero por sí mismo no trae la felicidad, al menos no una felicidad duradera. Sabemos que sentir placer está limitado por un fenómeno de adaptación hedónica o habituación por el que nos habituamos rápidamente a las emociones positivas y porque el nivel de emocionalidad positiva es más o menos fijo y tiene poca probabilidad de cambio (Lyubomirsky, 2007), pues está muy ligado a la personalidad y...

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Gratitud para ser más Feliz
Jun09

Gratitud para ser más Feliz

Sonja Lyubomirsky, profesora de psicología de la Universidad de California, EEUU, y uno de los grandes referentes internacionales en el estudio de la felicidad, nos propone practicar la gratitud para así transformar en positivo nuestra forma de pensar sobre nuestra vida. Practicar la gratitud supone centrarnos en el presente, en apreciar nuestra vida como es, aquí y ahora. Es mucho más que decir “gracias”. Las últimas investigaciones han comenzado a mostrar sus múltiples ventajas: En estudios correlacionales. La gratitud se da a la vez que otras variables. Las personas que suelen estar agradecidas son relativamente más felices, tienen más energía, se sienten más optimistas y satisfechas con la vida, y dicen que experimentan emociones positivas con mayor frecuencia. Tienden a ser más amables y a manifestar más empatía, a ser más espirituales y religiosas, más indulgentes y menos materialistas que las que están menos predispuestas a la gratitud. Cuanta más predisposición a la gratitud tenga una persona menos probabilidades tendrá de estar deprimida o preocupada, de sentirse sola, envidiosa o neurótica. También muestran que mejora su salud diciendo que habían padecido menos síntomas físicos como dolores de cabeza, acné, tos o náuseas y dedicaron más tiempo a hacer ejercicio, tras mostrar gratitud. En estudios causales. La gratitud causa otras variables. Los días que las personas se esfuerzan por expresar gratitud experimentan más emociones positivas o sentimientos de interés, entusiasmo, alegría y orgullo, y es más probable que digan que han ayudado a alguien, que se sientan conectados con los demás y hasta que duerman bien durante más horas. Se ha demostrado que la gratitud mejora la salud mental y física. Aquellos participantes que dieron las gracias por lo que tenían con regularidad llegaron a ser más felices y manifestaron mayores incrementos en su nivel de felicidad entre antes y después de la intervención psicológica. Ahora bien, los resultados fueron más altos en los que manifestaron gratitud una vez por semana frente a los que debieron hacerlo 3 veces por semana, parece que a los primeros les sigue pareciendo una novedad la actividad y le siguen encontrando sentido a lo largo del tiempo. La investigación científica llega a una conclusión clara: serías más feliz si cultivaras una actitud de agradecimiento.  Sonja Lyubomirsky nos habla de 8 maneras en que la gratitud aumenta la felicidad: Pensar con gratitud ayuda a saborear las experiencias positivas de la vida. Si dedicamos tiempo a deleitarnos poniendo más atención a lo positivo que hay en nuestra vida aumentará nuestra sensación de placer y bienestar. Expresar gratitud refuerza la autoestima y el amor propio. Si prestas atención a lo que has conseguido en tu vida o a lo que...

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Elige Optimismo Inteligente
May24

Elige Optimismo Inteligente

Los contratiempos y problemas de la vida son inevitables. Sin embargo, la manera de responder ante ellos deja un espacio a la idiosincrasia y libertad individual, pudiendo reaccionar ante los mismos hechos con respuestas muy diferentes. Te contaré qué datos me llevan a decirte: elige optimismo inteligente. Decía Epicteto de Frigia “No son las cosas que nos suceden las que nos hacen sufrir o nos crean problemas, sino lo que nos decimos o pensamos de ellas”. En efecto, una cosa es el hecho objetivo que ocurre para todos/as y otra es la interpretación subjetiva de ese hecho, que es individual y que está mediatizada por tu historia personal, tu educación, la cultura a la que perteneces, tus gustos, capacidades, miedos, etc. Pero no basamos la Psicología en frases sino en datos contrastados y validados científicamente, como decía Carmelo Vázquez en su conferencia del reciente II Congreso de Psicología Positiva, al que tuve la suerte de asistir. Esta es la diferencia entre ser un científico del comportamiento humano y no serlo, o ser un filósofo, o un poeta. No obstante, los saberes muchas veces se tocan y complementan, y en ocasiones nos servimos de ellos como un medio para llegar a los demás, mientras seguimos aplicando el método hipotético deductivo, las técnicas de modificación de conducta, las teorías, los instrumentos, modelos de trabajo e intervención de mayor eficacia, calidad, utilidad y rigor científico, en favor de la salud y el bienestar de nuestros/as pacientes. Hoy en día, en especial por la crisis económica pero también por la crisis política, laboral, educativa, e incluso de valores personales que venimos atravesando, ser optimista está mal visto por muchos/as catalogando de ingenua, ilusa o utópica a la persona que afronta su vida siéndolo. También hay quienes ven el ser optimista como una virtud y se quedan fascinados ante la capacidad de otros/as de serlo. No obstante, si bien es cierto que actitudes optimistas, unidas a otros factores, han llevado a muchas personas en la actualidad a padecer situaciones de gran gravedad e inestabilidad personal, también lo es que nada tienen que ver con el optimismo inteligente que da título al libro en el que Maria Dolores Avia y Carmelo Vázquez, ambos catedráticos de psicología de la Universidad Complutense de Madrid, lo analizaron y al que me refiero aquí. El adjetivo inteligente le da el sentido que desde la ciencia se ha analizado y que la psicología defiende. Lo que no es Optimismo Inteligente: Ser optimista inteligente no es ver la vida de color de rosa, negando la realidad y pasando a la acción desde la ingenuidad, la irresponsabilidad y la alegría tonta. No consiste en ver el...

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